Antes de implantar un agente IA,
revisa el proceso que tendrá que controlar.
Un agente añade autonomía y, con ella, más necesidad de límites, permisos, observabilidad y recuperación. La pregunta no es solo qué puede hacer, sino qué debe ocurrir cuando duda o falla.
Define un objetivo medible, fuentes fiables, permisos mínimos, acciones permitidas, criterios de escalado, registros, pruebas y un responsable humano antes de darle acceso a herramientas reales.
Ocho decisiones previas
- Objetivo y resultado esperado.
- Datos que puede leer y su fuente fiable.
- Acciones que puede ejecutar y permisos mínimos.
- Situaciones prohibidas o fuera de alcance.
- Criterios para pedir confirmación o escalar.
- Registros necesarios para revisar decisiones.
- Pruebas normales, límite y adversas.
- Responsable de mantenimiento y retirada.
Niveles de autonomía
Empieza con el menor permiso útil
La autonomía debe ganarse con evidencia. Un primer alcance que recomienda o prepara acciones permite observar calidad y excepciones antes de autorizar cambios irreversibles o accesos más amplios.
Hay base para avanzar si...
- El proceso y sus excepciones están documentados.
- Las fuentes tienen propietarios claros.
- Existe un responsable de revisión.
Riesgos evitables
- Dar permisos amplios por comodidad.
- No registrar acciones y decisiones.
- Probar solo el recorrido ideal.
Convierte la idea en una matriz de control
Enumera datos, acciones, riesgos, límites y responsables. Si una casilla no tiene respuesta, todavía no es el momento de ampliar la autonomía.
Preguntas que suelen aparecer justo después de entender el problema.
¿Debe empezar ejecutando acciones?
No. Puede comenzar recomendando o preparando trabajo mientras se valida calidad y cobertura.
¿Qué significa supervisión humana?
Una persona con autoridad, información y tiempo para revisar, corregir o detener el sistema cuando corresponde.
¿Cómo se prueba un agente?
Con casos normales, excepciones, datos incompletos, instrucciones conflictivas y fallos de las herramientas conectadas.